La afición vasca sobresale en el Tour

Editorial del diario Gara

La llegada del Tour a los Pirineos ha vuelto a estar caracterizada por algunos pasillos de ikurriñas y otros símbolos vascos, imagen que se multiplicará estos próximos días en otras cumbres. No es algo casual, pero sí noticioso porque quien ahí se muestra es un pequeño pueblo, uno de los muchos por los que pasa esta carrera cada vez más internacional, pero que se echa a la carretera quizá más que ninguno. En esto hay un evidente componente deportivo, el amor al ciclismo en Euskal Herria, un deporte que entronca perfectamente con algunas de las principales características de este pueblo (esfuerzo, resistencia, paciencia, tenacidad…). Pero, sobre todo, hay un sentido de inspiración política: los vascos no dejan pasar ninguna oportunidad de mostrarse ante el mundo como lo que son, y el Tour es un excelente escaparate para conseguirlo. Sigue leyendo